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 Ramon Muntaner

 

 

UN ENIGMA AL DESCUBIERTO

Ramón Muntaner fue el Cronista Oficial de la Gran Compañía de los Almogávares.

Gracias a él, y a los Cronistas bizantinos como Nicéforo Gregoras y Pachimerio, se nos ha sido legado esa Gran Historia, que de lo contrario habría quedado, como tantas otras, en el silencio absoluto.

Sus Crónicas Almogávares, escritas veinte años después de su abandono voluntario de la Hueste Almogávar, han sido consideradas generalmente como “dogmas de fe” históricos.

“Las cosas sucedieron tal y como cuenta Muntaner”, se ha repetido durante casi VII siglos de forma insistente.

Sin embargo, la figura de Muntaner contiene un enigma que me ha costado mucho descubrir, y que nos permitirá, cuando menos, abrir nuevas líneas interpretativas de lo que realmente sucedió en aquella gran Epopeya Española.

Vayamos pues ahora a conocer quién fue Muntaner, de dónde era, cuáles fueron sus funciones en la Hueste, por qué la abandonó, en qué condiciones y dónde murió en un retiro cómodo de poder político, económico y literario.

Ramón Muntaner era de los pocos miembros de la Compañía Almogávar que sabían leer y escribir. Era lo que podemos considerar un “intelectual” de la época.

Esta condición de Muntaner produjo que la Compañía Almogávar le estimara como alguien con una especial dignidad.

Los Almogávares eran unos maestros en las armas, pero unos completos analfabetos en las letras. Para ellos, Muntaner era el maestro, el Señor de las Letras.

Aunque, insisto, Muntaner no escribió sus Crónicas mientras sucedían los hechos, sino 20 años después, en el ocaso de su vida, mientras disfrutaba de un cómodo retiro en la Isla de Ibiza, de la que era Gobernador por designación real de Jaime II de Aragón, gran enemigo de la Hueste y uno de los culpables de su final fracaso.

No se sabe muy bien qué es lo que empujó a Muntaner a acompañar a la Hueste Almogávar a Bizancio.

Hombre de posición nobiliaria, próximo a la realeza, amigo de la Casa real de Aragón, sin necesidades de ningún tipo, resulta cuando menos extraño que se uniera a unos Hombres que carecían de todo.

Yo creo, sinceramente, que Muntaner se fue a Bizancio en condición de agente informador de los Reyes Jaime II de Aragón y Fabrique de Sicilia, ambos hermanos.

Su función dentro de la Hueste era la de Administrador de las riquezas y de las cuentas almogávares. Era, en términos coloquiales, “el contable”.

También ejercía funciones de depositario de los tesoros almogávares.

Muntaner no era realmente un guerrero; más bien era un diplomático; de las letras y del dinero.

No participó en la mayoría de las grandes batallas como las de Galípoli o Apros. Siempre estaba en un recinto amurallado, bien protegido, rodeado de las riquezas, contando las monedas y el tesoro.

Mientras los Almogávares vencían en batallas increíbles, Muntaner disfrutaba de los placeres mundanos. Era “el funcionario” de la Compañía.

Sus virtudes guerreras eran bien escasas; su campo de batalla era la letra y la palabra. En definitiva, era un extraño en un mundo que no le pertenecía.

Creo sinceramente que en el fondo detestaba a Los Almogávares. Su función de depositario de las riquezas fue ejercida negligentemente. Cabe recordar lo que sucedió en Magnesia, donde los bizantinos expoliaron cobardemente los tesoros almogávares.

Otro aspecto que me desconcierta de Muntaner es por qué nunca acompañaba a Roger de Flor en sus negociaciones económicas, en las ciudades bizantinas de Constantinopla y Adrianópolis, con el Emperador Andrónico Paleólogo y su hijo el Coemperador Miguel.

Se supone que su categoría cultural y económica habrían ayudado a las negociaciones económicas por los impagos bizantinos, es más, el propio Muntaner habría sido el más indicado para haberlas dirigido, y no el Caudillo Roger de Flor, que fue asesinado traicioneramente, en una de esas reuniones, por los propios bizantinos.

Y es que Muntaner se encontraba muy a gusto entre las murallas de las ciudades almogávares, especialmente en Galípoli, donde se rodeó de toda una corte de comerciantes y de completos gandules.

Galípoli, gran Capital Almogávar, de donde el propio Muntaner fue nombrado Gobernador, por el Consejo Almogávar.

Por tanto, nos vamos aproximando a esa extraña combinación que compone el Enigma de Muntaner y que nos ayudará a descubrirle: su condición de escritor de retaguardia, sus acreditadas mentiras, sus funciones de administrador / depositario de las riquezas almogávares, su proximidad íntima a la Casa Real de Aragón,... nos retratan un Cronista al que hay que filtrar y estudiar críticamente en sus aseveraciones.

No quiero añadir mucho más, a lo ya escrito, simplemente concluir que Muntaner abandonó la Hueste el 1308, y se fue a escenarios políticos más cómodos donde desarrollar sus capacidades literarias, que las tenía, y muy buenas.

A los Almogávares les quedaba su último capítulo glorioso; La Conquista de los Ducados de Atenas y Neopatria, cuyos títulos ostenta hoy en día el Jefe de la Casa Real Española.

Muntaner se fue con su barco lleno de riquezas. Al fin y al cabo era el Administrador.

 

 

 

 

 

 

 

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Última modificación: 02 de giugno de 2006

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